Funciones en el Kafka

A partir del 7 de mayo, todos los sábados a las 20:00hs LAS PRIMAS O LA VOZ DE YUNA en el KAFKA, Lamabaré 866 CABA. Reservas al 4862-5439

sábado, 27 de noviembre de 2010

sábado, 20 de noviembre de 2010

Blog de Teatro LA DIOSA BLANCA
Sobre LAS PRIMAS o LA VOZ DE YUNA
viernes 19 de noviembre de 2010

http://la-diosablanca.blogspot.com/2010/11/sobre-las-primas-o-la-voz-de-yuna.html

Por IGNACIO APOLO
El jueves fui a ver LAS PRIMAS o LA VOZ DE YUNA, adaptación de Marcela Ferradás y Román Podolsky de la novela “Las primas”, de Aurora Venturini, al Teatro Nacional Cervantes (Av Córdoba 1155; tel: 4815-8883)

Veo una voz
El notable escritor y psiquiatra Oliver Sacks titula así su libro sobre la ignota, bella y digna de defensa Lengua de Señas de los sordos. La frase está quizás inspirada en un poema y trata de lo imposible y de lo humano. La voz, la palabra, eso que es una novela, transformada en un lenguaje de tres dimensiones. Lo imposible para los sordos pre-lingüísticos –los niños que nacieron sin audición o la perdieron mucho antes de adquirir el lenguaje oral- es vivir sin una lengua. La lengua de señas deviene, si se los pone en contacto con ella, su cultura, su devenir humano. Citando a un precursor de la defensa de estas lenguas, “los que no la entienden no pueden comprender las posiblidades que proporciona a los sordos, el poderoso influjo que ejerce en la felicidad social y moral de las presonas privadas de audición, ni su capacidad asombrosa para transmitir el pensamiento a inteligencias que sin él se hallarían en una oscuridad perpetua. Tampoco pueden apreciar la importancia que tiene para los sordos. Mientras haya dos personas sordas en la superficie del planeta y se encuentren, se usarán señas” (J. Schuyler Long, The Sign Language, 1910).La novela (toda novela, quizás esta más que otras) de Aurora Venturini es, profundamente, la creación –el encuentro- de una voz. En este caso es la voz de Yuna, la “minusválida re-educada”, la artista plástica que recuerda y enuncia, pura palabra, pura voz, extrañamente pronunciada, humanamente constituida. Román Podolsky y Marcela Ferradás ofrecen, con preciso arte, tal vez la misma metáfora de aquel poema sobre lo imposible y lo humano: ver esa voz.

Síntesis argumental
Una destacada artista plástica, en ocasión de recibir un premio, agradece y recuerda, reflexiva y confidente, los hitos de su cruel historia familiar. La deformidad, en todos los aspectos, es una poética de la forma.

Muy Ferrari, muy Podolsky
Uno entra a la Orestes Caviglia y ve la escenografía recta y pura, el claroscuro armónico en el piso, el color pleno, y dice “muy Ferrari” (maestro escenógrafo). Uno ve la apertura-marco de una casa/caja, duplicada, y dice “muy Podolsky” (maestro de aperturas y cajas cuadradas, chinas, que contienen el corazón y la razón de las criaturas más “podolsky”, las ventanucas de Harina, la caja dentro de otra caja en Aureliano). Y de las geométricas entrañas sale una mujer, que entona…

Deformidades
La minusvalía, la deformidad y el arte plástico son tema, aunque fueron forma. La particular humanidad de la voz de Yuna (trabajada con maestría por Ferradás) proviene de una dificultad de articulación, una dificultad patológica, clínica, que a poco de avanzar se descubre mítica: una familia (más específicamente, un vientre materno) que no produce otra cosa que minusválidos y deformes. La sencilla crueldad, casi fría (“casi”, porque los ojos de Ferradás ofrecen casi siempre ese límite que toca la boca del estómago), es contundente. La línea recta Ferrari (aquella de Rey Lear), el plano de color, la mancha monocromática del piso y del vestido de Yuna, acentúan el dolor. Yuna habla de dolores y vivencias convertidas en telas plásticas que no vemos. Lo que vemos es el terrible y a la vez humorístico comentario de la puesta.

Los otros, los terribles
Todos los otros son Yuna. Ella, voz múltiple de la novela, los convoca expandidos en los dos varones de César Bordón y las cuatro mujeres de Laura Ortigoza que, muy expresivamente, son individuo y genealogía, y son multitud (notable trabajo actoral del detalle, el cambio, la expresividad). Todo, excepto la voz de Yuna, es terrible: cruel, criminal, violento, deforme, prohibido, reprimido, fatal. En breve y sincera enumeración (los que no la hayan visto pueden saltearse esta oración), la obra no se priva de maltrato, engaño, corrupción, tortura, violación, asesinato. Y sin embargo, la voz de Yuna. Es la voz de Yuna. Es la poética voz de Yuna. Es el modo en que una voz puede “transmitir el pensamiento a inteligencias que sin él se hallarían en una oscuridad perpetua”. Es la tesis sobre lo humano que proviene de lo terrible. El modo de contar un tema que fue forma, una forma que deviene tema.La voz, como las telas, como el arte, como una seña entre dos sordos, comunica, redime, constituye.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Crítica
Pan y teatro AM 1110
Por Moira Soto
"Marcela Ferradás hace una labor memorable, extraordinaria: hace un difícil trabajo con la dicción y además entra en la cabeza de su personaje, en sus vivencias y lo transmite sostenidamente a través de la obra."
"Laura Ortigoza, una actriz de calidad."
"Espectáculo visualmente atractivo con unidad de estilo entre la escenografía y el vestuario."

Escuchá la reseña completa del espectáculo clickeando en el siguiente link:

http://www.panyteatro.com/

sábado, 6 de noviembre de 2010

TEATRO-CRITICA
AGENCIA TELAM

GRAN TRABAJO DE MARCELA FERRADAS COMO UNA PINTORA CONFLICTUADA

Por Héctor Puyó
Buenos Aires, X de noviembre (Télam, por Héctor Puyo).- Marcela Ferradás confirma su porte de actriz al protagonizar "Las primas o La voz de Yuna", que con dirección de Román Podolsky y adaptación de ambos, se ve en el Teatro Nacional Cervantes.La acompañan Laura Ortigoza y César Bordón, a cargo de otros personajes femeninos y masculinos, más Federico Marrale como músico y generador de sonidos en escena, en una cuidada puesta donde lo visual subraya el carácter píctórico de lo que se trata.A partir de una novela de Aurora Venturini, una octogenaria brillante que fue pareja del historiador Fermín Chávez y exiliada en París a raíz de la llamada "revolución libertadora" de 1955, se arma una historia de fuerte impacto.Yuna Riglos (Ferradás) es una pintora "naif" de enorme éxito de mercado pese a ser una "minusválida reeducada", como ella misma se define. Esa discapacidad se traduce en un habla tortuosa que felizmente no obliga a la actriz a caer en demagogias.Ingenua aun en su madurez, incontaminada del arduo mundo en que le toca vivir, cuidadosa de su virtud y aterrada ante la posibilidad de perderla, la pone en riesgo con el profesor de dibujo que vende sus cuadros y con el que establece juegos peligrosos. La mujer deberá poner distancia con su familia, a la que llama "degenerada y maltrecha", y está integrada por una madre autoritaria, maestra de escuela de puntero en ristre, una hermana espástica de fuerte apetito sexual y otra enana, voraz, prostituta y asesina.Se dice que Venturini retrató sus propios vínculos familiares en la novela de 2007, cuando tenía 85 años de edad, en la que no escatimó descripciones fuertes y expresiones soeces para mostrar el rechazo que le producía su medio.Hay por cierto una cuestión generacional en el asunto, pues si bien el personaje está allí con su genio y su perplejidad, todo da la sensación de estar sucediendo en otras décadas, con otras pautas de conducta y una estética alejada. Así, el vestido de la pintora (de Luciana Gutman) parece una extensión de la planta escenográfica (de Jorge Ferrari), despojada de puntos de apoyo, que sólo aparecen cuando entra en escena una silla de ruedas o algún otro trasto.Todo da la sensación de estar planteado en las dos dimensiones de los cuadros que -aunque no se vean- pinta la protagonista, y en esa dualidad se desarrolla una acción de opuestos, que tiene un momento fuerte en la escena de la violación de la espástica con Yuna de testigo.Porque Yuna -cuyo apellido Riglos es sólo una cuestión de mercado- es permanentemente una testigo de la vida que le pasa y en la que sólo interviene para ser víctima: lo es cuando hay otro que vende sus cuadros y lo es cuando la hermana liliputiense la envuelve en un turbio casamiento con un famioso.Hay una indudable filiación cristiana en el personaje, emparentado con otros de la literatura universal, el teatro y el cine, destinados por fuerzas fatales a pagar por sí las taras de sus prójimos cercanos.Lo interesante es cómo ese infierno es presentado por el director Podolsky, con una delicadeza que le permite sortear descripciones muy gruesas y a Ferradás transitar por su criatura con una actitud interior de una pureza que la impermeabiliza ante lo espeluznante.Ferradás no está sola en la comprensión del texto: César Bordón cumple con su habitual oficio en sus dos personajes -aunque podría limar algún exceso- y Laura Ortigoza descuella en su multiplicidad, con momentos de gran llegada a la platea.

"Las primas o La voz de Yuna" se ofrece en la sala Orestes Caviglia del Teatro Nacional Cervantes, Libertad 815, de jueves a sábados a las 21.30 y domingos a las 21.(Télam).-
hp

sábado, 30 de octubre de 2010

Marcela Ferradás invitada en el programa "Bajo el Volcán", que conducen Carlos Prado y Daniel Cholakian por FM La Tribu, 88.7, los jueves de 18 a 19 hs.

escuchá el audio del programa en:
http://bajoelvolcan.podomatic.com/enclosure/2010-10-27T18_21_38-07_00.mp3

viernes, 22 de octubre de 2010

ÁMBITO FINANCIERO
CRÍTICA


«Las primas»: Notable adaptación de una novela perturbadora
Una sensibilidad exquisita en medio de la sordidez





Rodeada por un estupendo elenco, Marcela Ferradás brinda un capolavoro en el papel protagónico, y el gran acierto de la puesta de Podolsky es que nunca cae en el mal gusto ni en la violencia gratuita.


Por: Patricia Espinosa
La escritora austríaca Elfriede Jelinek definió a la familia como «ese buitre, que se considera a sí mismo un animal doméstico». Una generalización que tal vez resulte desmedida. Pero si la comparamos con el perturbador panorama familiar que brinda la pintora Yuna Riglos en «Las primas» (la premiada novela de Aurora Venturini, adaptada para la escena por Marcela Ferradás y Román Podolsky) cualquier metáfora empalidece ante los horrores que evoca la protagonista.

Su anecdotario da cuenta del autoritarismo materno; de las maldades de su prima Petra (liliputiense, prostituta y eficaz seductora); de la parálisis y deformidad de su hermana Betina; de la insólita intromisión en su hogar del profesor de pintura quien termina violando a la monstruosa minusválida, entre otros desmanes y humillaciones sufridas por la propia Yuna.

Tantas vejaciones han hecho que se defina a sí misma como «una minusválida reeducada», pero siempre al borde de la caída, por proceder de «una familia degenerada y maltrecha». Su leve trastorno de lenguaje más su obsesiva dependencia del diccionario (donde, además de palabras, rastrea experiencias que no comprende o que llegaron a su vida demasiado tarde), la convierten en un bicho raro que pone en la picota los criterios de «normalidad».

La lucidez de sus declaraciones, su sorprendente humor negro, así como el desparpajo y la simpleza con que indaga en temas sexuales y otros tópicos que la dinámica familiar ha tranformado en algo tenebroso, hacen que el espectador quede prendado de su discurso. Felizmente, no se percibe ningún lastre literario en esta versión teatral que nunca pierde ritmo y cuenta con notables interpretaciones.

Ferradás vive los avatares de Yuna (desde la infancia embrutecida a la sabia madurez) con gran intensidad y riqueza de matices. Un capolavoro, que divierte y emociona por igual.Junto a ella, dos actores estupendos: Laura Ortigoza (inolvidable su composición de la enana Petra) y César Bordón en dos roles masculinos de ricos contrastes (e igual nivel de degradación).

El gran acierto de la puesta es haber enriquecido el monólogo de la protagonista (la novela está narrada en primera persona) con la permanente interacción de otros personajes secundarios cuya presencia resulta indispensable para entender el infierno que debió atravesar esta atípica heroína para recuperar su dignidad y todo lo que perdió en ese intento.

Podolsky logró un saludable equilibrio entre los aspectos más sórdidos y patéticos de esta historia de trazo grueso y la exquisita sensibilidad de su protagonista. Pese a jugar con la fealdad y lo deforme, o con la trasgresión de ciertos tabúes, «Las primas o la voz de Yuna» nunca desbarranca en el mal gusto ni en la violencia gratuita. Cuenta, además, con una escenografía y vestuario de gran belleza plástica.


«Las primas o la voz de Yuna». Sobre novela de A. Venturini. Adap.: M. Ferradás y R. Podolsky. Int.: M. Ferradas, L. Ortigoza, C. Bordón y F. Marrale. Dir.: R. Podolsky. Mús. Orig.: F. Marrale. Esc.: J. Ferrari. Vest.: L. Gutman. Ilum.: E. Sirlin (Teatro Cervantes).

http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=549534

jueves, 21 de octubre de 2010

Jueves 21 de octubre de 2010
LA NACIÓN
Crítica

Una inquietante historia familiar
Marcela Ferradás y Román Podolsky lograron una rica teatralidad en una novela de Aurora Venturini


Laura Ortigoza y Marcela Ferradás, actrices de esta propuesta.

Las primas o la voz de Yuna , de Aurora Venturini. Versión: Marcela Ferradás y Román Podolsky. Intérpretes: Marcela Ferradás, Laura Ortigoza y César Bordón. Músico en escena: Federico Marrale. Diseño de iluminación: Eli Sirlin. Diseño de vestuario: Luciana Gutman. Diseño de escenografía: Jorge Ferrari. Asistencia de dirección: Ana Calvo. Dirección: Román Podolsky. En el Teatro Nacional Cervantes (Libertad 815). Duración: 60 minutos.
Nuestra opinión: muy buena.


Por Carlos Pacheco
Yuna recibe un premio en reconocimiento a su trabajo como pintora. Esa mujer tan frágil se dirige al público para agradecerlo. Durante toda su vida ha tenido temor a la caída. Y, este triunfo, parece demostrarle que aún falta tiempo para que ello pueda suceder. Yuna comienza a hablar y toda su vida se convierte en un ansioso recuerdo que sale a la luz: amenazante, doloroso y hasta profundamente escabroso por momentos.

La novela de Aurora Venturini adquiere una rica teatralidad en la versión de Marcela Ferradás y Román Podolsky, sobre todo por que los personajes seleccionados para formar parte de ella, adquieren una fuerte carnadura. Y en verdad, en el texto de Venturini son los que realmente apasionan, sorprenden o generan rechazo.

En un espacio despojado de objetos, aunque fuertemente cargado de simbolismo porque recupera el voluptuoso mundo interior de la protagonista (intenso trabajo de Jorge Ferrari); Yuna, su madre, su hermana Betina, su prima Petra, el profesor de pintura y, el italiano amigo, van y vienen dando forma a las diferentes situaciones que los involucran. Ellas son pequeñas pero siempre poseen una fuerte resonancia. La dirección de Román Podolsky apuesta al campo sensible de sus intérpretes. Es muy minuciosa su tarea de encontrar en ellos mínimos gestos, actitudes, tonos de voz, que se irán proyectando de manera notable porque no harán más que apuntalar las conductas de esos seres de formas siempre desprolijas (son seres profundamente patéticos, deformes físicamente y hasta producen repugnancia por algunos de sus actos).
Marcela Ferradás, en el rol de Yuna, logra una muy inquietante composición. Pasa por los distintos estadíos de la vida de ese personaje tomando una distancia notable y, a la vez, conmueve. La tensión que ello le provoca queda muy marcada en su forma de articular el discurso, de desarrollar el relato. Como en la novela original, las dificultades a la hora de construir la narración asoman en la escena generando una cuota extra de interés en quien, en este caso, es espectador.

Tanto Laura Ortigoza como César Bordón concretan también trabajos muy destacados. Ortigoza, sobre todo, tiene la difícil tarea de dar vida a varias criaturas y siempre lo hace con reconocida teatralidad.

Valiosa reelaboración dramática de un material narrativo que, posibilitó redescubrir la interesante capacidad literaria de Aurora Venturini.

http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1316851
Clarín: Crítica
21/10/10
Salvada por el arte
Crítica “Las primas o la voz de Yuna” Una novela premiada, dirigida por Román Podolsky, sobre una familia extraña.

GENTE RARA QUE ES RESCATADA POR LA MIRADA ARTÍSTICA
DE QUIEN CUENTA LA HISTORIA.


Por Juan josé Santillán
Román Podolsky dirigió y realizó la adaptación de Las primas , premiada novela de la escritora platense Aurora Venturini en un registro que destaca el dramatismo impregnado a la voz de la protagonista: Yuna Riglos. Una pintora discapacitada que logró, con su práctica artística, generar el oxígeno necesario para sobrellevar una vida tormentosa.

En escena se hilvanan una secuencia de hechos de Riglos y su familia, un aquelarre de figuras que pueden operar como hologramas en una pintura de Brueghel, el Viejo, o convertirse en la remake sin refinar de Freaks , de Browning. Un amplio y generoso arco de sombras: padre ausente; madre maestra -de puntero en mano- extremadamente disciplinada pese a las limitaciones de Yuna; una hermana con una enfermedad degenerativa; un sórdido profesor de pintura y una prima enana. “No éramos comunes, por no decir que no éramos normales”, asume Yuna en un arrebato de sinceridad biográfica.

El espectáculo se estructura a partir del extenso monólogo de Yuna (Marcela Ferradas) fracturado por la recreación de acontecimientos que determinan su mirada sobre la decadencia familiar y allanan el camino hacia la plenitud de su creación artística. Yuna, además, asciende en el mundillo cultural, cambia su apellido de cuna, profundiza en un prestigio que toma la discapacidad como cualidad pintoresca. Deviene un personaje reconocido del medio. Mientras tanto su contexto cercano se desequilibra de manera irrevocable. Y esa caída es permanentemente registrada en sus cuadros.

Por allí desfilan la ambiciosa tía Nené, las primas Betina y Petra, con quien Yuna sella un pacto de silencio tras un crimen. Con Petra, la prima enana, -uno de los personajes de Laura Ortigoza- surge una complicidad que le da título a la obra y tiene al asesinato como clave vincular entre ambas. Estos detalles cruzan gran parte de la exposición de Yuna frente a los espectadores.
Tanto Laura Ortigoza como César Bordón interpretan varios personajes en Las primas o la voz de Yuna . Se desarrolla una metamorfosis de los cuerpos que atraviesan diversos roles en la cronología de Yuna Riglos. En esa mutación, Bordón maniobra un destacado abanico de recursos: desde la perversidad de un profesor de dibujo y pintura hasta Cacho Carmelo Spichafoco, un siciliano mafioso que se enamora de Petra y le propone casamiento.

Una de las características del espectáculo es contener el plano expresivo de las actuaciones para provocar un contrapunto con la crudeza de lo expuesto por la protagonista. Cierta naturalidad de la crueldad que todos atraviesan, a través de diferentes instancias, se expone en la palabra y se sustrae generosamente de la acción.
El diseño escenográfico de Jorge Ferrari se define por la intensidad de sus recortes dominados por rojos, blancos y negros; una paleta cromática en la que también se funde el vestuario de Luciana Gutman. La escenografía podría ser un cuadro de la memoria de Riglos con los personajes impresos a la dinámica de la narración.

Ficha
Las primas o la voz de Yuna
direccion Román Podolsky Elenco César Bordón, Laura Ortigoza, Marcela Ferradas
sala Teatro Cervantes.
Buena

miércoles, 20 de octubre de 2010

Ambito Financiero
Buenos Aires, 18 de Octubre de 2010


Román Podolsky estrenó en el teatro Cervantes la obra «Las primas o la voz de Yuna», sobre un grotesco de la excéntrica autora Aurora Venturini.

Venturini, o el arte de transformar en bello lo horrible

Luego de exhibirse en distintas ciudades del interior dentro del Plan Nacional de Giras del Teatro Nacional Cervantes, subió a escena en la Sala Orestes Caviglia del TNC, la obra «Las primas o la voz de Yuna», protagonizada por Marcela Ferradás y dirigida por Román Podolsky («Guardavidas» y «Harina», entre otras). Se trata de la traslación escénica de la novela «Las primas» de Aurora Venturini que hace tres años fue premiada por su «originalidad desconcertante».Ferradás y Podolsky se ocuparon de adaptar este relato en primera persona, donde Yuna Riglos, una pintora consagrada, evoca su funesto pasado familiar entre seres deformes y mezquinos. Pese a su trasfondo cruel, la pieza abunda en situaciones divertidas. Completan el elenco Laura Ortigoza, César Bordón y el músico Federico Marrale. Dialogamos con Podolsky.

Periodista: En el libro de Aurora Venturini, Yuna se expresa con una ingenuidad salvaje y a la vez inquieta por su extrema sinceridad. Recuerda a ciertos personajes de Hebe Uhart.

Román Podolsky: Sí, tiene algo de civilización y barbarie. No nos olvidemos que Venturini es una peronista de pura cepa (nació en La Plata en 1922), que luego de ser expulsada por la Revolución Libertadora tuvo una larga estadía en París donde tradujo a varios escritores y fue amiga de Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvoir, Albert Camus, Eugène Ionesco y Juliette Gréco. Es una intelectual de enorme recorrido. Fue profesora de Filosofía, estudió Psicología en la Universidad de París y la condecoraron en Francia por sus traducciones y trabajos críticos sobre Rimbaud, Lautréamont y otros poetas.

P.: También fue muy amiga de Eva Perón. No hace mucho confesó que cuando Eva ya estaba en su lecho de muerte, le pedía que le contara chistes verdes y le hablara de Heráclito. Una mezcla realmente extraña.

R.P.: Venturini es una escritora muy original y una mujer inteligente y entusiasta. Ya vino tres veces a ver nuestro espectáculo. Por nuestra parte, creo que pudimos captar el espíritu de su novela sin pegarnos a ciertos pasajes costumbristas que recuerdan a «Esperando la carroza». Yuna viene de una familia disfuncional, mejor dicho, esperpéntica, una familia de desechos humanos. Es una persona que tiene muchas dificultades y está luchando con ellas permanentemente. Algunas circunstancias pueden provocar risa pero lo que ella está viviendo no es para nada grato.

P.: Recuérdenos cómo está compuesto ese grupo familiar.

R.P.: Tiene una hermana con parálisis múltiple, que es medio deforme y anda en silla de ruedas. Tiene una prima «liliputiense», que es prostituta y asesina, y otra que nació con seis dedos en cada mano y luego es violada por un vecino. Es un paisaje familiar de extrema violencia, tanto física como simbólica, y está marcado por la ausencia del padre y los castigos de la madre que es maestra y maltrata a Yuna con un puntero. Le dice que es tonta y la amenaza con llevarla a un Cotolengo.

P.: ¿La protagonista tiene una alteración del habla?

R.P.: La autora no lo especifica, pero intuimos que se trata de una dislalia. Es un dato que manejamos con sutileza, como una huella de los problemas de expresión de Yuna: frases mal construidas, reiteraciones, expresiones infantiles. Ella recurre permanentemente al diccionario para poder armar frases y aprender aquellas cosas que no entiende. Se aferra a él porque ella en verdad no tiene palabras propias, no puede expresarse.

P.: Y la pintura la salva.

R.P.: Así es. Yuna logra sobreponerse a un sinfín de adversidades con las que convive a diario y de las que tiene que ir tomando posición por acción u omisión. Así encuentra en la pintura otra tabla de salvación que le permite sublimar esa historia de dolor y obtener un reconocimiento en el campo de la cultura, además de una muy buena posición económica que le asegura su independencia. Lo que armamos nosotros en esta adaptación, es que a esta altura Yuna es una señora grande y con una vida hecha. No tiene los 18, 20, 25 años de la novela, que es cuando ella está luchando por salir al mundo. Aquí la vemos recibiendo un premio a su trayectoria artística. Y en ese momento en que todo parece estar bajo control, el pasado retorna con sus recuerdos y emociones asociadas.

P.: ¿La recepción de este espectáculo fue variando de acuerdo con el público de cada lugar?

R.P.: Si, por ejemplo, en Tres Arroyos que es una ciudad más bien conservadora, percibimos cierto rechazo y distancia ante el material. En cambio en Misiones, el público quedó muy movilizado. En una de las funciones, cerca del final se escuchó un grito desgarrador. Después los actores averiguaron que había sido una chica del público con una historia de abuso. El tema de las violaciones es uno de los grandes problemas sociales que sufre la provincia. Y termino con un último ejemplo, le cuento que estuve en la función que se ofreció en un cine-teatro de la localidad de San Martín, de 500 localidades. Estaba repleto y ahí la respuesta del público fue más por el lado de la comedia. Aunque, como pasa a veces frente a situaciones que angustian, el espectador se ríe como válvula de escape.

Entrevista de Patricia Espinosa

domingo, 17 de octubre de 2010

PÁGINA/12
Domingo, 17 de octubre de 2010
TEATRO › LAS PRIMAS O LA VOZ DE YUNA, EN EL TEATRO NACIONAL CERVANTES

Una víctima que es heroína
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-19635-2010-10-17.html


La adaptación realizada por Marcela Ferradás y Román Podolsky consigue trasladar a las tablas el inquietante clima de la novela de Aurora Venturini, no sólo por la potencia del texto sino también por un notable trabajo de actuación.

Por María Daniela Yaccar
Las primas, ganadora del Premio Nueva Novela de Página/12, se presenta de jueves a domingo.
Es inevitable: traducción significa cambio. Si la fotografía es la que capta el alma, el texto literario la modela con su propia arcilla. Conservar la esencia es el gran reto de la traducción que, simultáneamente y sin que sea una paradoja, debe adquirir independencia, vuelo propio. Decir que Las primas o la voz de Yuna (jueves, viernes y sábados a las 21.30 y domingos a las 21 en el Teatro Nacional Cervantes, Libertad 815) salió airosa de esa aventura es poco. Porque la adaptación de Marcela Ferradás y Román Podolsky de Las primas, de Aurora Venturini, ganadora del Premio Nueva Novela 2007, otorgado por Página/12, es un ejemplo de cómo deben hacerse las cosas. La siguiente anécdota no es menor: la autora del original, la misma que había dicho que la protagonista, Yuna, era ella misma, confesó luego que Ferradás y Podolsky se la habían robado.

Primero, Las primas..., de la cual Podolsky es también director, pasó por La Plata, ciudad natal de la autora. Luego giró por el país y acaba de desembarcar en la sala Orestes Caviglia, espacio al que parece haberse adaptado rápidamente. De una luz roja que encandila sale Yuna (Ferradás), de apellido verdadero López y artístico Riglos, que, como en su momento le pasó a Venturini, acaba de ganar un premio. En este caso, de pintura. Este dato no está en la novela, es la vuelta que Ferradás y Podolsky encontraron –también la excusa que el teatro precisa– para que el personaje se plantara a monologar. En su infancia, cuenta Yuna, padeció dislalia, por eso sólo podía pronunciar la “n”, la “m” y las vocales. Sin tapujos, aun con dificultades para hablar, ella se presenta como una “minusválida reeducada”, definición que anuncia el carácter agridulce de la pieza y que abre paso a una autobiografía entrañable, hecha de sexualidad femenina, discapacidad, folklore de barrio, algún crimen y catarsis artística.

Del espanto a la ternura, la obra es tan vertiginosa y provocativa como la novela. La “ferocidad” de la primera persona de Venturini –en palabras de Podolsky– se mantiene aquí intacta. Yuna, que no supo leer la hora hasta los veinte años y que abandonó la escuela en sexto grado, no es la única problemática de la familia. “No éramos comunes, por no decir que no éramos normales”, aclara antes de viajar al pasado, que se integra al monólogo en retazos. La actriz Laura Ortigoza, impecable, exhibe en Las primas... su potencial camaleónico. Ella es todos los personajes femeninos de la vida de Yuna. Por un lado, encarna a la “normalidad”: la madre autoritaria, docente que no se desprende de su puntero, y Tía Nené, vanidosa artista plástica; ambas despreciables. También es Betina, hermana cuadripléjica, y Petra, prima liliputiense especialista en “sesoral”.

En esa dicotomía, normalidad-anormalidad, se encuentra uno de los diamantes de la novela, que se potencia por el hecho vivo (ver a Betina no es lo mismo que imaginarla: verla es desgarrador). En tal sentido, la pregunta es ¿qué es ser normal, si los exentos de patologías son verdaderos monstruos? La madre y Tía Nené son siniestras. El profesor de arte de Yuna (César Bordón) es del tipo de abusador con menos escrúpulos. Ninguno los tiene, claro está, pero éste es de lo peor, porque saca rédito de la inocencia de las hermanas. De todos, el menos peor es Cacho Carmelo Spichafoco (también Bordón), un siciliano que tiene un romance con Petra, hasta conocerlo la gran aliada de Yuna. Por eso vale tanto lo que Yuna tenga para decir: sí, es ingenua, pero al fin de cuentas dice la verdad. A veces lo hace tan crudamente que el público no se anima a la carcajada, sí a la risa tímida en la que subyace cierta culpa por pensar lo mismo.

Para todos sus pesares, Yuna siempre encontró una salida: el arte. Cuando ella pinta, “el mundo circundante se detiene”. Cada anécdota se corresponde con un cuadro que describe, como el aborto que causó la muerte a su prima Carina –minusválida, con seis dedos en los pies– y que originó una obra extravagante de un renacuajo amenazado por un tridente. Puede parecer “tarado”, pero Yuna tiene un as bajo la manga para revertir presunciones aceleradas. “Aborto”, como tituló a esa obra en apariencia tonta, le valió una medalla. La muerte de Carina ha marcado profundamente a Yuna. Y la sangre se ha derramado por el pasado, que llega a la escena teñido de rojo, siempre por la misma puerta –la que da a bambalinas– que Yuna atravesó en un principio. El presente, en cambio, es blanco y negro. Lo es el vestido tableado de Yuna, en combinación con el piso, que simula una pintura expresionista. El vestuario es mérito de Luciana Gutman; la escenografía, de Jorge Ferrari. Y el músico en escena, Federico Marrale, avisa al público de los saltos temporales.

La novela tiene algo de potencialidad dramática: su estructura monologar, un lenguaje que avanza corrompiendo permisos y que se asemeja al balbuceo. La tarea difícil debe haber sido edificar ese universo cándido y oscuro al mismo tiempo. “Borré. Borré. Borré todo”, asegura la Yuna actual, devenida profesora de Bellas Artes y ganadora de un premio. Pensar que antes nadie hubiera dado ni dos monedas por ella, ni su madre. Hay que decir que la traducción ha operado, en este caso, reforzando el sentido del original, la autosuperación: Yuna, con ese vestido que hace juego con el piso, ha logrado pintarse. Reinventarse a sí misma. Ni fortaleza ni inteligencia ni capacidad de adaptación. O todas juntas. Lo cierto es que la Yuna de ahora no es ninguna víctima. Es una heroína.

sábado, 9 de octubre de 2010

LA NACIÓN
Espectáculos

Estreno en el Teatro Nacional Cervantes
Las primas en versión escénica
Adaptación de Román Podolsky y Marcela Ferradás de la obra de Aurora Venturini
Sábado 9 de octubre de 2010
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1313033


Yuna encarnó gracias a la mirada de Román Podolsky.
Foto Graciela Calabrese


Por Carlos Pacheco
Yuna es un personaje entrañable. En Las primas , la novela de Aurora Venturini, es quien narra la historia de su familia disfuncional y, a la vez, deja ver su crecimiento personal: a los tumbos, con miedos y resentimientos. La narración, que en 2007 fue premiada por el diario Página/ 12 en su concurso de nueva novela, generó profundo interés en la actriz Marcela Ferradás, quien, a poco de leerla, tomó la decisión de llevarla a escena como intérprete.
Convocó al director Román Podolsky y juntos emprendieron la difícil tarea de adaptarla. El proceso llevó un año de trabajo y los resultados parecen ser muy destacados. Se estrenó en agosto en La Plata, donde reside Aurora Venturini y, después de ver el trabajo, la autora le comentó a Ferradás: "Me robaste a Yuna". Una gira que abarcó diversas provincias, de Norte a Sur del país, también confirmó que la traslación escénica de aquel texto narrativo había valido la pena. El próximo domingo, Las primas o la voz de Yuna , se estrena en la sala Orestes Caviglia, del Teatro Nacional Cervantes.

Con el sello Ferradás
Román Podolsky dice que "si el espectáculo conmueve se debe al camino que hace la protagonista como artista, la capacidad de sublimar a través del arte tanta violencia y tanto dolor que, además, esta aumentado por esa disfuncionalidad que a ella no le permite ejercer el dominio de la palabra con autoridad, con comodidad. Creo que el público se identifica con ese camino, con poder construirse a sí mismo, aun frente a situaciones muy adversas. Resuena también algo de esta Argentina. La vida de Yuna se vuelve metáfora de nuestra historia más general, con adversidades, con traiciones, con violaciones. Ahí cobra una dimensión que no es ajena a la novela tampoco. Lo particular: la historia de una pintora que quiere ser reconocida, es nuestra historia".
Harina, Guardavidas, Aureliano , algunas de las últimas creaciones de este autor y director, lo muestran participando de procesos donde la creación de textos y la dirección de actores van muy en paralelo. El afirma que últimamente le vienen interesando los discursos que provienen de los intérpretes. "Me interesa la multiplicidad de voces que aparecen en un proceso -explica-. En este caso concreto, una línea muy fuerte era el texto de la novela, que en nuestra versión está muy respetado. Pero le propuse a Marcela que viéramos qué le pasaba a ella, qué cosas resonaban en ella a partir de los conflictos de la narración. Por eso hay textos que son de su propia cosecha. Me parece que ese juego de intertextualidades enriquece el trabajo y permite apropiarlo."
La versión posibilita conocer el pasado y el presente de la protagonista. Un juego que promueve cierta tensión porque los flashes que llegan de la infancia son muchos y muy contundentes. "Esa supuesta paz a la que ella ha llegado nunca es tal porque, como dice la novela, «siempre está el temor a la caída»". También, claro, asoman otros personajes (que serán interpretados por Laura Ortigoza y César Bordón) a los que Podolsky califica de "resentidos, malos". "En realidad -agrega-, nosotros quisimos apartarnos de ese cuadro costumbrista y basarnos más en la esencia de las relaciones."

PARA AGENDAR
La primas o la voz de Yuna Dirección: Román Podolsky.
Teatro Nacional Cervantes Funciones: jueves a sábados, a las 21.30 y domingos, a las 21. Localidades: $ 30

viernes, 8 de octubre de 2010



Viernes, 8 de octubre de 2010
ESCENAS


“Las primas” llega al Cervantes
Luego de recibir en 2007 el premio de Nueva Novela de Página/12, la novela Las primas, de Aurora Venturini, fue traducida a varios idiomas y publicada en el país por la editorial Mondadori. Su versión teatral, Las primas o la voz de Yuna, realizada por la dupla Podolsky-Ferradás que consigue ponerle el cuerpo al humor y al horror del original, regresa de una exitosa gira provincial y desde hoy se presenta en el Teatro Cervantes.

Por Liliana Viola
Aurora Venturini llega a una reunión de señoras, todas señoras de su edad. El encuentro es en una confitería de su ciudad amada, La Plata, que aparece en todas sus novelas, como caldo de cultivo, también en Las primas, por supuesto. ¿Qué le molestará de lo que encuentra? ¿Las tacitas de porcelana, el vapor del té, la conversación trivial? ¿Será la edad de la franqueza de la que hablaba P.D. James? Lo cierto es que sin siquiera sentarse, pregunta: “Señoras, ¿alguna de ustedes conocerá por acá algún lugar donde violen viejas?”
Aurora Venturini cuenta la anécdota con risas entrecortadas, entre la malicia y la candidez. Tiró la bomba, la expulsaron de nuevo del mismo club al que Groucho no quería pertenecer. Tiene un talento único para incomodar lo que le incomoda. Se conoce el baile sobre esa cuerda de lo políticamente incorrectísimo y juega con el vértigo de quienes están ante un abismo y no lo saben. Ella empuja. Esta habilidad para poner las cosas fuera de su lugar es uno de los hallazgos de su novela Las primas, texto que corre de eje el vicio de lo bien escrito y lo bien pensante, que descoloca a la familia nuclear ya desde el título, privilegiando ese parentesco transversal de gente unida por sangre pero más por otras cosas. Esta tensión bizarra entre el humor, el horror y el aullido que denuncia injusticias sociales, incluida la opresión de las niñas negadas a la educación sexual, las clases obligadas a vivir de sus miserias, son claves en esta novela que ahora convertida en inquietante obra de teatro, Las primas o la voz de Yuna, se estrena hoy en la Sala Orestes Caviglia del Teatro Cervantes, dirigida por Román Podolsky y protagonizada por Marcela Ferradás.


Marcela Ferradás, o haciendo justicia, diremos Yuna Riglos, está parada solita frente al público. Se diría que le transpiran las manos, no tiene facilidad de palabra, aún más, se nota que no puede pronunciar bien todas las letras. Hasta los 20 años no podía leer la hora en los relojes, cuenta ella misma sin que nadie le pregunte. Alguna consonante se le traba de tal forma que la deja suspendida entre la estupidez y el tic de alcurnia. Ella está parada ahí, mirando al frente, porque a pesar de todo Yuna Riglos ha triunfado. Le están entregando un premio de honor por sus pinturas y los espectadores nos hemos convertido en asistentes involuntarios de su largo discurso de aceptación. Tenía que decir gracias e irse, pero no: “Soy una minusválida recuperada”, nos arroja emulando ese rótulo que alguna psicopedagoga le ha inculcado y ella repite como aviso, carta de presentación, boletín de calificaciones. En su necesidad de agradecer el premio se filtra la voz aberrante de Aurora Venturini preguntando por las violaciones, por la obligación de ejecutar el “sesoral” para salir de la miseria, por los abortos clandestinos, por la guerra entre generaciones, por toda una parte de la sociedad sumergida en la ignorancia y la rapiña. Yuna Riglos presenta su estirpe de seres imperfectos con el secreto orgullo y venganza de haber salido de allí, de haberse convertido en esta mujer que escuchamos, aunque preferiríamos mirar de costado, que a duras penas avanza en su relato pero que será la protagonista desde la primera palabra hasta el fin. Toda la obra será este soliloquio en el que su pasado regresa para mostrarnos de dónde logró desprenderse a fuerza de quedarse sola, de desentrañar entuertos y descubrir traiciones. Piedad, risa y desconcierto provoca Yuna y con ella la actuación sensible de Marcela Ferradás que juntas vienen, con la voz cantante, convertir a todo ese elenco de familiares que le arruinaron la infancia en una reunión de viejas ridículas.


¿Qué puntos de contacto te encontrás con Yuna? ¿Por qué elegiste representar este personaje?


M. F.: —Me fascinó porque muestra la posibilidad de construcción que tiene una persona. Creo que ese relato de la lucha a pesar de las dificultades se asocia mucho con la lucha del artista en general. También me mueven para elegirla mi propio resentimiento, la bronca, las imposibilidades, el haber padecido injusticias, desde lo individual y desde lo social, porque hay que ser diferente en una sociedad como la nuestra.


Si tuvieras que decir yo me he sentido Yuna en mi vida, ¿qué escena tuya elegís?


M. F.: —Bueno, por mi edad, todavía sufrí el prejuicio de que si una era actriz era puta, luego eduqué sola a mi hijo... Tuve muchas veces que luchar entre la profesión, la maternidad y el deseo de hacer lo que me apasiona. Me pienso como una mujer de teatro y no me parece extraño que me haya enamorado de un personaje como el de Yuna, que ha pagado un precio muy alto: elige no tener hijos, estar sola, etc. Viene de una estirpe de monstruos, entonces tiene que acabar el linaje ahí. Sus hijos son sus cuadros.


Jorge Ferrari (escenógrafo) y Luciana Gutman (vestuarista), cuenta Marcela Ferradás, “han interpretado el espíritu de lo que nosotros queríamos contar: todo está en la cabeza de Yuna, todo lo que se ve es ella recibiendo un premio y luego siendo atravesada por los relámpagos de su memoria, entonces una decisión que tomamos con Román Podolsky fue no mostrar ninguna pintura de Yuna de las que ella describe. Partiendo de esa base ellos interpretaron un espacio escénico cuyo piso, que es como un tapete, fuera de alguna manera “la” pintura de Yuna. Es en blanco y negro, y el fondo es rojo, una gran boca roja de la cual salen los personajes, que están siempre vestidos de rojo, y yo estoy vestida de blanco y negro con un trazo muy similar al que está en el piso. La sensación es que Yuna se constituye en su obra, emerge de su obra y se salva por el arte. La impronta visual en el personaje de Yuna es que ella es su pintura. Eli Sirlin, la iluminadora, tomó a su vez la decisión, comprendiendo nuestra propuesta, de que lo que mostramos es como un cuadro, y así está iluminada la puesta. Federico Marrale reproduce los sonidos de la cabeza de Yuna. El está presente en escena y es el run-run de esa cabeza que nunca se detiene.


El público que ha tenido la oportunidad, durante la gira por las provincias, de dejar su marca en el cuaderno de anécdotas de los actores. Marcela recuerda dos escenas muy significativas de la recepción de esta obra: “Estábamos en el Centro del Conocimiento, que es un lugar en las afueras de Posadas, híper moderno en una sala que tiene una capacidad de 400 personas y estaba llena. El público muy atento seguía de cerca la obra, algo que yo percibía desde el escenario. Estaba por decir mi último monólogo cuando alguien llora, cada vez más fuerte. Hice foco en el público, era una chica joven, de unos 20 años, con un muchacho al lado que trataba de calmarla. Respiré hondo, tiré la última frase y bajó el telón. Esa noche estaba como espectador el representante del Instituto Nacional de Teatro de Misiones, Marcelo Caliers, quien comentando el episodio me contó que en Misiones la violación es la segunda causa por la que los hombres van presos. Supusimos que esa chica, como otras mujeres que vieron la obra, se sintió muy tocada por el relato. Pero también te puedo contar la escena opuesta: en lugares muy conservadores había personas que, por ejemplo, no podían mirar al escenario. Hombres, sobre todo, miraban al piso, era muy clara la molestia. Nos recibieron con mucho entusiasmo en todos los lugares donde estuvimos, así como también hubo gente que se levantó y se fue”.


Laura Ortigoza y César Bordón son los dos actores que interpretan con talento, gracia y sin caerse nunca de esa cuerda tendida entre la risa y el espanto, el “a pesar de todo” de Yuna Riglos. Ella es todos los miembros de su familia, él es todos los hombres que no la quisieron, un pobre tipo que se aprovecha del talento de su alumna y de la invalidez del resto y, después, un tano mafioso que se convierte en la caricatura de todos los prejuicios y reparos.


Ortigoza entra en escena con su puntero y su delantal arengando a su hija cuasi gangosa a que repita a toda velocidad un trabalenguas. La nena no puede, pero la madre piensa que con sangre entra. Con un sutil detalle de vestuario la misma actriz se ha transformado en la temible Tía Nené, la hermana de la madre y la madre de las primas, señora de un sentido común que apesta. Los otros personajes que la esperan son más jóvenes, pero de ninguna manera más agraciados ni fáciles de representar. En la novela, la hermana menor, Betina, está en silla de ruedas, tiene malformaciones en la espalda, no habla y no controla esfínteres, aun así se convierte en el objeto sexual del profesor de pintura, señor que llegado el momento no quiere hacerse cargo del embarazo. Todo esto mismo puede verse en escena, pero por más que el director Román Podolsky explique cómo llegaron, el efecto genial sigue siendo tan indescifrable como los pases de magia.


¿Qué simbolizan tus personajes a los que muy a menudo les ponés el mote de minusválidos?

A. V.: —A lo que yo llamo por darles un nombre, “mis primas minusválidas”, las he vivido de cerca. A veces me he fundido con ellos cuando me sorprendo por lo que hace la computadora mirándola en compañía de una prima que me pregunta “cómo pasan las letras por un cable tan finito”. No lo sé, no puedo explicar eso ni tampoco cómo es que se refleja mi imagen en el espejo. Pero bueno, estoy recuperada.


¿Qué sentiste cuando viste a todos tus personajes en el escenario? ¿Se parecen a lo que vos imaginaste?


A. V.: —Sí, y más. Esas criaturas ahí capturadas me apabullaron, todo mi desván de espectros me desaforó. Me dieron miedo, sentí como el caracol cuando tantea con sus delicadas antenas un peligro...


¿Qué es lo que más te gustó?


A. V.: –El elenco, por extraordinario. Desde Yuna con su voz impertérrita, inocente y cruel; Betina, que da la impresión que han pedido prestado una minusválida a un instituto; Petra tan fuerte y brutalmente enfurecida por su destino, del cual se vengará hundiendo también en la ciénaga a Yuna. El profesor, tan antipático, el novio siciliano vengativo que se lleva lo peor.


¿Y después del Cervantes?


—Creo que Petra correrá un peligro futuro. Al menos es lo que me parece a mí. Y también creo que Yuna llegó a odiarla. Pero bueno, donde llega cada prima no se sabe si no se va a ver la obra. Hay que ir.

Recorte de la invitación a la
Función Especial de Página 12
Sábado 9 de octubre de 2010

martes, 28 de septiembre de 2010

Opinión:
Diario El Ancasti, Catamarca
Por Jorge Tula
Querido bestiario
Septiembre 27, 2010

“Las primas o la voz de Yuna” pone al descubierto la feroz carnadura de una sociedad que busca chivos expiatorios para sus perversiones.

Como una parodia visceral acerca de las monstruosidades que afectan a la sociedad, la pieza teatral “Las primas o la voz de Yuna”, sobre la novela de Aurora Venturini, con adaptación de Marcela Ferradás y Román Podolsky, fue presentada el domingo pasado en la sala del Complejo Cultural Esquiú, en el marco de la temporada 2010 del Teatro Nacional Cervantes.

La novela de Venturini fue Premio Nueva Novela de Página/12, en 2007, elegida por un jurado que integraron Juan Boido, Juan Forn, Rodrigo Fresán, Alan Pauls, Sandra Russo, Guillermo Saccomano y Juan Sasturain.

La autora (nacida en 1922), en tanto, es psicóloga, estuvo exiliada en París durante la Revolución Libertadora, y construye un relato atravesado de oralidad, mediante el monólogo de Yuna López (Riglos como apellido artístico).

El personaje central es una “minusválida reeducada”, como ella misma se define, y la encargada de ir desenredando el ovillo de la historia familiar en la que hay exclusiones, violaciones, perversiones sexuales y otros crímenes imperceptibles.

De niña padeció dislalia, un trastorno de la articulación de los fonemas que impide pronunciar todas las vocales y consonantes. A fuerza de una educación matizada por los punterazos de su madre, maestra para más datos, logra resolver esa traba comunicativa. Pero en ese camino halla en el diccionario amparo frente a sus dificultades más profundas con el lenguaje. Así, su discurso cuasi infantil está moteado de cultismos, como cuando se refiere a su padre abandónico como pater familiae.

Junto a su hermana Betina (cuadripléjica) y sus primas: Carina (abusada por un vecino y que muere de septicemia a causa de un aborto) y Petra (una enana que comete un asesinato atroz) completan, como en un bestiario, el cuadro de las víctimas de las deformidades de una sociedad que descarga sus culpas en otros. Si todas ellas hubieran nacido en Esparta, seguramente hubieran sido arrojadas al abismo, como era costumbre en aquella época.

Pero están presentes, inundadas de luz roja, corporizadas en las actrices Marcela Ferradás (Yuna Riglos) y Laura Ortigoza (madre, tía Nené, Betina, Petra). En tanto, César Bordón hace del profesor que introduce con éxito a Yuna en el mundo de las artes plásticas, para luego abusar de Betina sobre su silla de ruedas.

¿Quién es Yuna? Venturini afirma: “Soy yo”. La actriz dice: “Yo”. La respuesta correcta sería: “Todos”. Como Gustave Flaubert llegó a sostener ante el jurado que cuestionaba desde una falsa moralidad su obra maestra: “Madame Bovary soy yo”, así el personaje creado por Venturini interpela, nos incluye en su apelación a la verdad, a no olvidarlo todo, a pesar de que el colofón del fluir de su conciencia sea: “Borré. Borré. Borré todo”.

El mensaje de la obra parece ser que no hay que olvidar que somos estas monstruosidades que, sin embargo, no deben operar en nuestras vidas como una profecía autocumplida.
De hecho, Yuna convierte las perversiones en arte; cada situación la lleva a trasladar sus emociones hacia los cartones en los que va pintando sus cuadros. Hermosa metáfora sobre la salvación.
Jorge Tula

Ficha técnica
“Las primas o la voz de Yuna”
Adaptación de la novela “Las primas”, de Aurora Venturini, por Marcela Ferradás y Román Podolsky
Actores: Marcela Ferradás, Laura Ortigoza y César Bordón.
Músico en escena: Federico Marrale.
Dirección: Román Podolsky
Teatro Nacional Cervantes 2010.

El artículo fue publicado en el suplemento de Cultura y Espectáculos de El Ancasti, Catamarca. Podés consultar la nota en el blog del autor:
http://blogs.clarin.com/el-follaje-incesante/2010/09/27/querido-bestiario/

jueves, 23 de septiembre de 2010

Después De la Gira Nacional
¡¡¡ESTRENAMOS EN BUENOS AIRES!!!
DESDE EL 8 DE OCTUBRE
Funciones:
Jueves a Sábados 21:30 hs
Domingos 21:00 hs

Teatro Nacional Cervantes
Sala Orestes Caviglia

jueves, 16 de septiembre de 2010

Entrevista:
rionegro.com, Rio Negro
Costa y Línea Sur
16/09/10



"Yuna Riglos es una mujer que surge de ese espanto y se salva por el camino del arte", define la protagonista, Marcela Ferradás.

El teatro Cervantes vuelve a la región

Llega "Las primas", basada en la obra de Aurora Venturini.
La pieza se presentará en Viedma, Choele Choel y Roca.
Es la historia de una discapacitada que se salva por el arte.

En una adaptación de Marcela Ferradás y Román Podolsky –que también dirige– de la novela homónima de Aurora Venturini, con la misma Ferradás, Laura Ortigoza y César Bordón en los protagónicos, llega a la región "Las Primas". Se realiza dentro de las giras que hacen las obras del teatro Cervantes por el país.
"Yuna Riglos es una pintora minusválida que se ha construido a sí misma emergiendo entre las deformidades y el horror familiar. Un personaje terrible y querible a la vez. Una mujer que surge de ese espanto y se salva por el camino del arte", explica Ferradás. Ese es su rol en la obra que subirá a escena mañana en el Centro Municipal de Cultura "Sala Antú Ruca" de Viedma; al día siguiente en el Club Sportsman de Choele Choel y el domingo en Casa de la Cultura de Roca.
"Río Negro" dialogó con el coadaptador y director Román Podolsky.
"Encontramos que debíamos poner a Yuna Riglos recibiendo un premio a la trayectoria –que juega a lo largo de la novela, en una búsqueda de reconocimiento y posicionamiento en la sociedad–. Un hecho que le permitirá una suerte de flash back respecto de su historia. Con ese recurso, pudimos elegir cuáles de todos los aspectos, de tantos los personajes, tomar.
–No están todos en escena.
–No, y los que aparecen, más allá de Yuna, se van cambiando durante la función y se muestran como si fueran parte de su memoria. Salen, incluso, desde atrás de escena y queda clara a los ojos del público esta convención que los hace aparecer como producto de un pasado. Esto nos da libertad para entrar en un plano más evocativo, de la memoria.
–Comparado con la historia del país, ese recorrido por la memoria permite ver en el presente, asuntos ocultos, impurezas …
–Uno de los aspectos para nosotros, motor de la acción, es el resentimiento. Cuando hoy existe es porque hay cuestiones no saldadas, que piden salir a flote, que están llamando la atención y exigen justicia. En la historia de Yuna, como en la de Argentina, las cuentas no están claras y esto genera resentimiento respecto de los que sí tienen el derecho a gozar de una vida justa. Yuna, al buscar el reconocimiento, está metafóricamente también hablando de esta necesidad. Antes de que la estrenáramos en La Plata, Aurora Venturini estaba con enormes expectativas respecto de lo que íbamos a hacer con su material. Tuvimos oportunidad de contar con su presencia en las tres funciones, fascinada con esta traducción de su novela. Invitada a subir a escena, dijo: Me robaron a Yuna.
–No es mujer de quedarse corta con las palabras.
–No, es tremenda. Y nosotros estábamos muy atentos, inquietos por lo que pudiera decir, si le iba a gustar o no. Lo importante es que se articularon voluntades y discursos de distintas personas, de diferentes procedencias, unidas por un material profundamente argentino.
Eduardo Rouillet


http://www.rionegro.com.ar/diario/rn/nota.aspx?idart=457221&idcat=9545&tipo=2

jueves, 26 de agosto de 2010

Entrevista con el Canal 12
de Misiones
Clickeá en el link y mirá la nota
Entrevista
Diario Primera Edición Posadas, Misiones
Publicada el 20 de agosto de 2010

Claves para teatralizar una novela gloriosa
• Basada en un libro aclamado, esta noche, en Oberá se presentará “Las primas o la coz de Yuna” • En exclusiva, la protagonista ofreció a PRIMERA EDICIÓN un reflejo de la obra •

OBERÁ (Por Sergio Alvez). En 2007, una anciana de 85 años presentó el manuscrito de su novela inédita, Las Primas, a un concurso organizado por el diario Página 12. Un selecto jurado eligió esta novela entre otras 600 que se presentaron y la obra no solamente fue publicada, sino que además generó inmediatas críticas de unísono entusiasmo y fue traducida a varios idiomas. Su autora no es una anciana cualquiera. Es Aurora Venturini: licenciada en psicología, amiga de Eva Perón, exiliada durante la Revolución Libertadora, compañera de andanzas de Sartre, Camus y Simone de Beauvoir y autora de más de treinta libros. Un año después de la publicación de Las Primas, la actriz bonaerense Marcela Ferradás está descansando en una casa de campo y bajo el sol comienza a leer la novela de Venturini. Al terminar el libro siente que es necesario adaptar la novela y llevarla al teatro. Pasa un tiempo y el Teatro Nacional Cervantes acepta producir la obra e incorporarla a su itinerario de propuestas teatrales que recorren el país. Bajo el título Las Primas o La Voz de Yuna, la obra se estrenó a principios de este mes en la ciudad de La Plata y contó en sus tres primeras funciones con una invitada muy especial: la autora del libro, Aurora Venturini. Hasta el momento, la pieza fue presentada además en Tandil, Tres Arroyos, Chapadmalal y Miramar. Esta noche será el turno de Misiones, empezando por Oberá. Con ánimo de conocer los trasfondos que subyacen a Las Primas o La Voz de Yuna, PRIMERA EDICIÓN dialogó con su protagonista, Marcela Ferradás, quien desde su casa en el singular barrio Catalinas Sur (La Boca, Buenos Aires), brindó una entrevista telefónica detallando determinados aspectos de la obra.

Amor a primeravista con el texto
“En realidad había leído alguna entrevista a Aurora Venturini y reseñas de la novela Las Primas, así que conseguí el libro y estando de descanso en el campo, tomando sol y leyendo el libro me doy cuenta de que era maravilloso y me dije “quiero hacer de Yuna, quiero ser Yuna. Fue una sensación inmediata”, refiere la actriz principal de Las Primas o La Voz de Yuna acerca de una lectura que significó el instante primigenio que desencadenó lo que se verá esta noche en el galpón de la Murga del Monte en Oberá. Yuna es la protagonista central de la novela, un personaje complejo con talento para la pintura y ciertas deficiencias para comunicarse verbalmente (“en mi familia no somos comunes, para no decir que no somos normales” define la propia Yuna), que habita en un universo familiar denso, que intenta sobrellevar apelando a una innata percepción plagada de humor negro y cinismo, pero a la vez también a la ternura y la poética. “La mayoría de las veces que se traspasado textos de novelas al cine o al teatro las experiencias no han demasiado felices. Es un desafío, porque hay que captar muy bien los códigos. Por eso me contacté y le propuse este trabajo a un director que tiene una sensibilidad bastante afín a la mía, que es Román Podolsky, con quien por suerte llegamos a acuerdos muy rápidamente y trabajamos muchísimo para adaptar el tono de la obra”, rememora Marcela. Una vez culminada la readaptación del texto, el proyecto se puso en marcha y al poco tiempo llegó la aceptación del Teatro Nacional Cervantes para cobijar a la obra. “Que el Teatro Cervantes tomara este proyecto como propio fue una alegría increíble porque no solamente hay que tener las ganas para llevar adelante un proyecto como éste, sino también el dinero. Nos permitió producir la obra bajo las mejores condiciones y además nos brinda la posibilidad de recorrer el país, tomar contacto a través de la obra con públicos de distinta idiosincrasia”, puntualizó la actriz. La bendición de la autoraLa obra se presentó por primera vez hace apenas tres semanas en La Plata, ciudad natal de la autora Aurora Venturini, quien estuvo presente en las tres funciones que se brindaron en la ciudad de las diagonales. Recuerda Marcela Ferradás que “cuando le pedí los derechos para readaptar su novela, Aurora me los cedió inmediatamente, pero ella no quiso leer nada de la adaptación, decía que quería ir a ver la obra y sorprenderse con el resultado final. Luego de la primera función, recibimos sus elogios y para nosotros fue una enorme tranquilidad saber que le había gustado. Yo recibí de ella la mejor crítica o elogio que pude haber recibido, porque me dijo después de ver la obra: “Me robaste a Yuna, ahora es tuya”.

http://www.primeraedicionweb.com.ar/nota/impreso/47560/1158/claves-para-teatralizar-una-novela-gloriosa.html

martes, 24 de agosto de 2010

Crítica: Diario Primera Edición Posadas Misiones

El presente monocromático de Yuna, luego de un pasado en rojo.



El fin de semana pasó por la provincia, con funciones en Oberá y Posadas • El domingo el público colmó la sala de prosa del Centro del Conocimiento •


POSADAS (por Matías Njirjak). "Soy una minusválida reeducada”, dice directamente al público Marcela Ferradás en el papel de Yuna Riglos, una artista plástica exitosa con un pasado lleno de sufrimiento y frustraciones. Completamente vestida de blanco y negro y caminando sobre una alfombra que bien podría ser una versión monocromática de un pintura de Jackson Pollock (¿casualidad o guiño del director?), la actriz cuenta su historia y evoca una y otra vez a las personas que marcaron a fuego su pasado. Así, a través de una puerta roja que da al sector de bambalinas, los personajes entran y salen de la realidad de Yuna, todos vestidos de rojo. El espacio escénico se divide en un presente en blanco y negro y un pasado marcado por el rojo de la sangre derramada por su prima quinceañera muerta en un aborto y el Papero -el que hizo el aborto- que murió mutilado y desangrado en manos de Petra, la liliputiense especialista en “sesoral” hermana de la adolescente muerta. Pero las alusiones a la sangre no terminan aquí, Yuna también evoca la primera menstruación de Betina, su hermana cuadripléjica que termina embarazada por el profesor de la artista y finalmente muerta durante el parto, para que su feto termine en un frasco con formol en la Facultad de Medicina. Aquí tampoco terminan las tragedias y las traiciones en la vida de esta “minusválida reeducada”: luego de cubrir el brutal asesinato del Papero en manos de Petra, Yuna invita a su prima a vivir juntas y dejar el pasado atrás. Las cosas funcionan bien hasta que la prostituta de baja estatura se casa con un comerciante italiano y le da la espalda para siempre. Luego de semejante vida, es de esperar un final triste y sombrío, pero como el teatro siempre da sorpresas, Yuna cuenta su presente y afirma: “Al final comencé a dar clases en Bellas Artes y la gente se sentía orgullosa de escucharme, nadie se daba cuenta de que estaba hablando con una minusválida reeducada”

La obra

Se trata de la obra “Las primas o la voz de Yuna”, perteneciente al Teatro Nacional Cervantes, que este fin de semana pasó por Misiones, con funciones en Oberá y Posadas. La sala de prosa del Centro del Conocimiento colmada fue el broche de oro para las tres presentaciones del elenco integrado por Laura Ortigoza, César Bordón y Federico Marrale, además de la ya mencionada Ferradás, quien junto a Román Podolski (el director) fue la encargada de adaptar al teatro la novela de Aurora Venturini. Sobre el desempeño y la versatilidad de Marcela Ferradás no hay mucho más para decir, excepto que mantuvo en vilo durante una hora a más de 250 personas. También hay que destacar el trabajo de Laura Ortigoza, que durante la obra se pone en la piel de una madre castradora, una malvada tía con presunciones de artista plástica, una adolescente parapléjica y una prostituta liliputiense. César Bordón también hace del poder de disociación su estandarte, al encarar dos personajes durante los casi sesenta minutos de la obra: el profesor de arte oportunista y abusador y el señor Cacho Carmelo Spichafoco, un comerciante siciliano que corteja a Petra. También hay un músico que, a través de los acordes de varios instrumentos, e incluso recurriendo a efectos sonoros de la tradición radial, es el encargado de anunciar la entrada de los personajes del pasado al presente de Yuna. Al final el elenco salió a saludar y el público aplaudió de pie, las luces de sala se encendieron y los espectadores lentamente abandonaron la sala. Yuna seguramente se fue a descansar en algún rincón del cuerpo de Marcela Ferradás, por lo menos hasta la próxima vez que le toque contar cómo pasó de ser una “minusválida reeducada a una artista exitosa”.

http://www.primeraedicionweb.com.ar/nota/impreso/47808/el-presente-monocromatico-de-yuna-luego-de-un-pasado-en-rojo.html

sábado, 21 de agosto de 2010

Teatro Nacional Cervantes en Miramar “Las Primas o la voz de Yuna”
Agosto 19, 2010

Arriba, Marcela, César y Laura.
Abajo, saludando al cabo de la función

Por Fernando Nieto
El pasado domingo 15 a las 21,30 se presentó a sala llena en el Teatro Municipal “Abel Santa Cruz” la pieza dramática “Las Primas o la voz de Yuna” de la autora platense Aurora Venturini ganadora del Premio Nueva Novela de Página 12- Banco Provincia 2007, con la adaptación de Marcela Ferradás y en el papel de Yuna Riglos; Laura Ortigosa y Cesar Bordón en los otros protagónicos; la participación especial de Federico Marrale quien ejecuta música en escena y es el diseñador del sonido y la Dirección de Román Podolsky
Yuna Riglos es la famosa pintora minusválida reeducada que se salva por el arte pero a quien el temor a la caída no la abandona. En el momento que recibe un premio a su trayectoria es tomada por sus recuerdos en un devenir de hechos y personajes que marcaron su vida. Para Yuna Riglos tener ese reconocimiento no significa alcanzar la paz porque ella es y será la descendiente de una familia degenerada y maltrecha.

En conferencia de prensa Marcela Ferradás y Laura Ortigoza nos decían horas antes de la presentación de la obra.
Marcela Ferradás comentaba que “me trae muchos recuerdos Miramar, porque estuve por primera vez cuando tenía siete años con toda la familia y a los trece festejé con un grupo de amigos y la pasé muy bien y sigue estando tanto tan linda como en ese entonces”.
En tanto Laura Ortigoza sobre si ya conocía Miramar expresó “ya la había visitado por diferentes motivos, trabajando en Mar del Plata, o campañas que hice con UNICEF en esta ciudad que tiene que ver tanto con los niños; y la Municipalidad que le pone tanto ahínco para defender esta ciudad que los niños estén tranquilos; la he visitado en aquellos años trabajando y todos los años vengo, tengo una prima que está construyendo una casa en la afueras de Miramar y veo que es una ciudad que va en crecimiento constante y bello”.
Marcela Ferradás acerca de la adaptación de la obra decía “la novela “Las Primas” de Aurora Venturini es recomendable para todos los lectores y no dejó de enamorarme cuando la empecé a leer y aventurarnos en la adaptación junto con Román Podolsky quien es el Director del espectáculo también fue precioso”
Y agregó “ojala pueda ser bien recibida por el público que nos está encontrando en la Pcia. de Bs As. y esta noche en Miramar.
Laura Ortigoza sobre la obra y el recibimiento del publico comentaba “es una obra bastante fuerte, en lo que se cuenta, pero uno descomprime todo el tiempo este gran horror, lo que le pasa o recuerda este personaje desde un lugar de comedia negra; la gente se ríe mucho y por momentos se paraliza por lo que sucede. Termina la función y los aplausos son hermosos y nos dicen que les encantó”.
Marcela Ferradás se refiere a la autora de la novela “es una joven de 87 años, que escribió el texto a los 85, es sumamente creadora, un ser muy especial y es por eso que el Jurado del Premio Página 12-Bco. Provincia que ganó en el 2007, creían que había sido escrita por alguien muy joven y se sorprendieron cuando esta autora había escrito la novela a los 85 años.
Y en ese sentido Marcela Ferradás agregaba que “ella la autora dice –Yuna soy- ; es una pintora famosa que se ha construido a si misma emergiendo por entre las deformidades y el horror familiar”.
“Yo me pregunto cuanto hay de referencial, probablemente haya mucho de autobiográfico, lo cierto que es un personaje algo querible y a la vez terrible; adorable y espeluznante, tiene esa dualidad; que lo hace muy interesante” concluyó” la protagonista de la obra
También entrevistamos a Cesar Bordón, que nos comentaba que “es la primera que vengo a Miramar y es curioso porque conozco varios lugares de la costa, Miramar no me había recibido aun y es un buen momento para hacerlo”.
En referencia al estreno y la autora de obra nos decía “es una adaptación de la hermosísima novela de Aurora Venturini, es muy interesante con un sentido crudo de la realidad, graciosa, es curioso de explicar y muy bien escrita te diría que novedosa, la obra de teatro la hemos estrenado en la ciudad de La Plata hace dos semanas; y la hicimos ahí por era como un homenaje muy especial ya que la autora habita esa ciudad y se decidió a partir de ese estreno la gira nacional y estrenaremos en Bs. As. el 09 de octubre en el Teatro Nacional Cervantes en la sala Orestes Caviglia”.
En cuanto a la síntesis del la obra nos dijo “ brevemente cuenta la historia de Yuna Riglos la pintora recuperada minusválida y en el momento de recibir un premio que se elige para este relato, dentro de los agradecimientos ella empieza a revivir algunos personajes, algunas situaciones de su vida”.
Cesar Bordón acerca de los personajes que interpreta comentó “uno el Profesor José Camaleón el primero que interpreto y Carmelo Spicciafuoco un italiano como se puede presumir el nombre; el Profesor la ayudo mucho y tuvo una gran influencia en su obra y una resolución bestial y Carmelo Spicciafuoco que se los dejó a la libre imaginación porque es un personaje indescriptible que hay que verlo”.
Para finalizar Cesar Bordón expresó “me parece muy bien que el Teatro Nacional Cervantes haga este tipo de giras nacionales, no solo por este espectáculo que la gente pueda venir a ver, sino por todos los que vienen porque es una forma de hacer una cultura nacional y popular.-

martes, 17 de agosto de 2010

miércoles, 11 de agosto de 2010

Diagonales (La Plata)
DEL PAPEL A LAS TABLAS
Se estrena Las primas o la voz de Yuna
06-08-2010 / La premiada pieza de la escritora Aurora Venturini se adaptó al teatro y debuta hoy


La presentación de la obra teatral Las Primas o la voz de Yuna, basada en el trabajo homónimo de la escritora platense Aurora Venturini –que obtuvo el premio Nueva Novela de Página12, en el 2007– se realizó ayer en La Plata, antes del estreno de la pieza que, producida por el Teatro Nacional Cervantes, debutará hoy a las 21, en el Pasaje Dardo Rocha (50 e/ 6 y 7, 2º piso, sala A).
En el acto estuvieron los actores y el director de la obra, la propia Aurora Venturini, el Secretario de Cultura y Educación de la Municipalidad, Iván Maidana, junto al segundo en el cargo, Luis Mamone, quienes declararon "de interés cultural" la pieza teatral y mencionaron el "orgullo y la alegría" que significa que el debut se produzca en La Plata.

"Creemos que Aurora se merecía un nuevo reconocimiento, porque además sin su texto hubiera sido imposible nuestro trabajo, que nos inspiró, nos dio el deseo de meternos en esta aventura que es Las Primas, así que le estoy eternamente agradecida por este universo que nos regaló", fueron las palabras de Marcela Ferradás, la protagonista y encargada de adaptar la novela, junto al director Román Podolsky. Este último quiso agregar que "desde el primer momento que surgió la posibilidad de llevar al teatro la novela, estuvo en paralelo el deseo de poder estrenarla en La Plata como un homenaje a Aurora y un reconocimiento a su talento, a los contenidos de la novela, a la particularísima y talentosa forma en que está escrita y, por cierto, a lo inspiradora que fue para nuestro trabajo de creación teatral. Que hoy podamos hacer realidad aquello que soñamos en octubre de 2008 nos da mucha felicidad. Ojalá que les guste a todos y la pasen muy bien"
La gran homenajeada de la jornada fue la escritora platense, que se sintió muy a gusto porque sus personajes "cobraron vida". Venturini dijo que aún hoy se sienta a leer su trabajo y le parece "mentira que eso hubiese salido de mí, no sé que fuerzas me invadieron". También le agradeció a los actores por haber tenido en cuenta su material y afirmó: "seguro lo van a hacer muy bien"
La obra. Además de la función de esta noche, Las Primas o la voz de Yuna volverá a subir a escena mañana y el domingo, a la misma hora y en el mismo lugar. El elenco que encabeza Marcela Ferradás se completa con Laura Ortigoza, César Bordón y Federico Marrale (música).

–¿Qué fue lo primero que sintió al terminar de leer la novela?
Román Podolsky: –Sentí que era un mundo que la autora conocía muy bien, que podía plasmar una mirada muy singular acerca de lo que es la lucha por la vida, y sobreponiéndose a las dificultades y obstáculos que están planteados para la protagonista, Yuna Riglos. Como a través del arte esta pintora encontró un camino que la ayudó a progresar a avanzar en la vida y a resolver los obstáculos que se le habían planteado, eso me pareció muy esperanzador y por otro lado, lo que me gustó es la crudeza y la rudeza, lo bizarro, tramitado a través del humor y del absurdo.
Marcela Ferradás: –Pensé que yo quiero ser Yuna. Quería meterme en este universo. Dije "quiero hacer esto", y era un disparate, porque el traspaso de códigos siempre es muy difícil y pocas veces feliz, pero me enamoró de tal manera que no tuve dudas, me atrapó todo. Es difícil encontrar un material que te enamore tan abruptamente, y eso me pasó.

El director consideró "un logro de la novela que tomamos en la adaptación el hecho de que está en primera persona y es esa persona que recuerda su historia. Nosotros nos montamos en eso y quien está recordando su historia tiene cierta distancia, no está afectado, identificado con eso que le pasó, sino que tiene una distancia y puede mirarlo casi como si le ocurriera a otra persona y eso permite el humor y tolerar mejor situaciones que en algún momento fueron duras y dramáticas, pero ya son parte del pasado".

La actriz contó cómo hizo para abordar este personaje: "Yo soy una minusválida reeducada. Fue muy largo el proceso de adaptación y en algún momento lo que hicimos fue empezar a entrecruzar el universo del personaje de Yuna con mi propia historia. Siempre los actores ponemos cosas nuestras en los personajes y esto fue muy enriquecedor, porque pude hablar como Yuna, poniendo cosas mías. Pero siempre uno tiene oscuridades y minusvalías internas y ni hablar de los funcionamientos familiares, que en cada familia seguro hay monstruos, así que fue un proceso muy feliz, muy difícil y a veces muy doloroso porque me tenía que enfrentar con zonas no gratas mías para abordar el personaje de Yuna. Probamos mucho el material y esperamos que a la gente no sólo le guste el espectáculo sino que tengan ganas de salir y leer la novela".

Para ver la nota tal como fue publicada: http://www.elargentino.com/nota-101659-Se-estrena-Las-primas-o-la-voz-de-Yuna.html

martes, 10 de agosto de 2010

Email de Aurora Venturini a Marcela Ferradás
9 de agosto 2010

"Marcelita y sus juglares son los duendes de las ciudades, de los campos y del mar: ellos desparraman voces muy delicadas, a veces desaforadas de acuerdo a los textos que les dictan los sabios escondidos en la maraña de la existencia de los humanos: ellos templan los fríos espantosos y hacen calmar los vientos fuertes de las tormentas dado que Marcelita, Laura, el Profe y el del acordeón son tan puros de corazón que parece mentira. Y con sólo verlos los ojos se vuelven claros como el claro de luna. Todo ese grupo es mágico. Beso. Aurora Venturini, que suele ser Yuna".
Camarines del teatro Dardo Rocha, La Plata





Espectáculo de Interés Cultural
Las Primas o la Voz de Yuna fue declarado "Espectáculo de Interés Cultural" por la Secretaría de Cultura de La Plata. El acto tuvo lugar en el Pasaje Dardo Rocha, el día 5 de agosto de 2010 y participaron del mismo el Secretario de Cultura de La Plata, Iván Maidana, la autora Aurora Venturini, Marcela Ferradás y Román Podolsky.


Hacé click en la imagen para ampliarla



Mirá el video

Empezó la gira!!!!

Estreno de Las Primas o La Voz de Yuna en la Sala A del Pasaje Dardo Rocha de La Plata 6 de agosto de 2010

En la foto de la der. Fede, Román, Marcela, Laura, César y el padre de Carmelo Spichafoco


Página/12
Sábado, 7 de agosto de 2010
TEATRO › MARCELA FERRADAS Y ROMAN PODOLSKY HABLAN DE LAS PRIMAS O LA VOZ DE YUNA

“Nos atrajo esa combinación de humor y cosa espeluznante”
La actriz y el director subrayan qué fue lo que los atrapó de la novela Las primas, de Aurora Venturini, para llevarla a la escena. Ferradás define al personaje de Yuna Riglos como “una mujer que emerge del horror familiar y se salva por el camino del arte”.


Por Cecilia Hopkins
“Las primas es una novela única, extrema, de una originalidad desconcertante, que obliga al lector a hacerse muchas de las preguntas que los libros suelen ignorar o mantener cuidadosamente en silencio.” Con esas palabras, el jurado integrado por Juan Ignacio Boido, Juan Forn, Rodrigo Fresán, Alan Pauls, Sandra Russo, Guillermo Saccomanno y Juan Sasturain fundamentó en 2007 la decisión de otorgar el Premio de Nueva Novela Página/12 a Las primas, obra de la platense Aurora Venturini. Por entonces, la autora contaba con 85 años. Licenciada en psicología, con más de treinta libros en su haber, premiada en el país y en el exterior y luego olvidada, Venturini tiene hoy la satisfacción de saber que su novela ya lleva vendidos en todo el país más de 35 mil ejemplares y está pronta a convertirse en un éxito en España e Italia. Dueña de un estilo contundente, perturbador y hasta capaz de escandalizar a muchos, Aurora experimenta –según quienes la conocen de cerca– un espectacular cambio de rutina desde que este premio la hizo retornar a la vida literaria.
Cuando supo que su novela fue premiada, la autora declaró haberla escrito de un tirón, en dos meses. Yuna Riglos, la protagonista de Las primas y también su voz narrativa, se presenta así: “Soy una minusválida reeducada pero –créanme– el temor a la caída nunca me abandonó porque yo soy descendiente de una familia degenerada y maltrecha”. Ni común ni normal, tal como el mismo personaje lo asegura, el entorno familiar de Yuna se compone de varios personajes a cual más singular: su madre (“maestra de puntero y guardapolvo blanco”), una hermana paralítica, una tía descentrada y dos primas: Petra, una enana liliputiense que acabará ejerciendo la prostitución hasta su casamiento, y Betina, que muere tras haber quedado embarazada de un vecino. También vive en su casa el profesor de dibujo que ocupa un lugar de importancia en la trama. Porque Yuna se perfila como una pintora de fuste desde temprana edad. Y esto es lo que, finalmente, le cambia la vida.
Si es cierto que Aurora Venturini se inspiró en la historia de su propia familia para concebir su novela, no tiene demasiada importancia. Claro que, cuando la propia autora confirmó en notas periodísticas que efectivamente el libro estaba basado en los devenires de su grupo familiar –“Las primas soy yo”, llegó a afirmar–, estos dichos sumaron, sin dudas, un atractivo adicional a favor de la lectura del libro. A pesar de la intensa –y extensa– vida de la autora, la narración de Yuna finaliza antes de cumplir los 30 años. Pero a comienzos de la década del ’50, la vida de Venturini estaba por dar un vuelco. Asesora en el Instituto de Psicología y Reeducación del Menor, Aurora trabajó junto a Eva Perón y, tras la Revolución Libertadora, se exilió durante 25 años en París, donde conoció a Camus, Sartre y Ionesco, entre muchos otros notables. Tal vez esos años le inspiren otra novela. Acaso ya la tenga escrita, lista para su publicación.
Apenas fue editada Las primas, la actriz Marcela Ferradás supo que ésa era la base de su próximo emprendimiento actoral: “Estaba buscando un proyecto que me enamorara y lo encontré en este texto”, dice la actriz en una entrevista, junto a Román Podolsky, director del espectáculo resultante y autor, junto a la actriz de la adaptación de la novela de Venturini. Así, Las primas o La voz de Yuna se estrenó en La Plata, ciudad natal de la autora, en el marco del Proyecto Federal que impulsa el Teatro Nacional Cervantes. Habrá funciones hoy y mañana en el Pasaje Dardo Rocha. Luego de una gira por todo el país, el montaje podrá verse en octubre en la sala Orestes Caviglia del Cervantes. El elenco está integrado por la propia Ferradás, Laura Ortigoza y César Bordón. Interpretada en vivo, la música es obra de Federico Marrale, el diseño de iluminación pertenece a Eli Sirlin, el vestuario a Luciana Gutman y la escenografía a Jorge Ferrari. “Luego de conseguir los derechos para adaptarla al teatro lo convoqué a Román, porque intuía que tenía una sensibilidad afín a la mía. Y no me equivoqué”, afirma Ferradás.
–Las primas no parece un texto sencillo para llevar al teatro...
Román Podolsky: –La novela me asustó en un principio. Pensaba que, al estar legitimada por un premio la responsabilidad era aún mayor. ¿Para qué teníamos que hacer una versión teatral, si así como novela ya es una obra de arte? Pasarla al código de lo teatral inevitablemente implica una traducción. Pero después de esos primeros pensamientos apareció el deseo de aceptar el desafío y contra eso no se puede ir...
–¿Le daba miedo el tono de la novela?
R. P.: –Cuando la leí, a pesar de que la devoré, yo sentí que esta novela no tenía mucha afinidad conmigo, por su código y su crudeza. Pero me dejé llevar por la zanahoria de la novedad y por lo grato que me resultó que una actriz con la trayectoria de Marcela me invitara a compartir este proyecto.
Marcela Ferradás: –Así que nos pusimos a trabajar juntos, ensayando y escribiendo, desde la intuición...
R. P.: –Debimos atrevernos a encontrar equivalencias en unos procedimientos teatrales que nos permitieran crear algo nuevo. Porque los dos sabíamos que no queríamos hacer una traslación mecánica o lineal.
M. F.: –Algo que ni siquiera al cine, que cuenta con más recursos, le sale bien...
R. P.: –Contábamos con un material muy sabroso. La ferocidad del texto no debía admitir ningún sentimentalismo. Así que el desafío fue encontrarle la teatralidad que le correspondía. Como toda novela, Las primas tiene muchos personajes y muchas situaciones, de modo que había que practicar un recorte y encontrar para eso, una buena tijera, es decir, un buen criterio.
–¿Fue difícil encontrarlo?
M. F.: –Muy tempranamente hicimos un pacto de trabajo que mantuvimos hasta el final. Como ambos sabíamos que no queríamos contar la novela, resolvimos trabajar con la metonimia y así mostrar la parte por el todo, permanentemente.
R. P.: –Los ensayos nos daban pistas de cómo “decir” la novela. Estoy acostumbrado a trabajar con lo que trae el actor, porque eso siempre enriquece la búsqueda cuando tenemos que apropiarnos de un texto que no es nuestro.
M. F.: –A mí me atraía la idea de hablar del funcionamiento de la memoria, de los recuerdos que irrupen como un relámpago en medio de la noche.
–Yuna tiene una familia muy particular...
R. P.: –Sí, es una especie de corte de los milagros...
M. F.: –Ella se presenta a sí misma como una minusválida reeducada. Es una mujer que emerge del horror familiar y se salva por el camino del arte.
R. P.: –Nos preguntábamos: ¿Desde dónde contar la vida de Yuna? Pensamos en muchas perspectivas, en elaborar excusas para que este personaje narrara su historia. Finalmente, la situación de recibir un premio (pensamos en que Yuna podría estar recibiendo un premio a la trayectoria) nos pareció la más adecuada para producir un acto en el tiempo presente. No queríamos quedar pegados al hecho de estar representando algo, sino que queríamos que Yuna hablase aquí y ahora de ella misma.
–¿Qué fue lo primero que capturó su interés?
M. F.: –Me atrajo esa combinación de humor y cosa espeluznante que tiene la novela. Después, no fue tanto el tema de lo familiar que me atrapó sino todo lo que hace alusión al ser artista, la maravilla y el infierno que esto significa. Por eso, en los ensayos, busqué un entrecruzamiento entre Yuna y yo misma. Traté de encontrar en mí algo de ese universo, entre absurdo y espantoso.
–¿Cómo define a Yuna Riglos?
M. F.: –Es un personaje que vivió en el desamor y el maltrato, denigrado y vituperado por todos sus familiares. Vive entre la deformidad. A su historia yo la asocio con un nacimiento: en un esfuerzo supremo, Yuna pudo parirse a sí misma.
–¿Por qué suponen que concluye el racconto de Yuna?
M. F.: –Ella termina de contar su historia cuando siente que se ha construido a sí misma, cuando puede desembarazarse de su familia. Y es también el momento en que consigue el reconocimiento y el ascenso social que había estado buscando.
–¿Creen que la historia de Yuna es independiente a la de su autora?
M. F.: –Sí, sin dudas, tiene consistencia por sí misma. Tiene una carnadura propia. Después uno puede llegar a intuir que está vinculada a la biografía de Aurora. Como cuando leemos Rayuela, y después pensamos que el mismo Cortázar bien puede ser el personaje de Oliveira.
–¿Cómo se siente interpretando a un personaje tan singular?
M. F.: –Para mí éste es un espectáculo fundacional. porque siento que en este personaje soy más yo que nunca. Estoy expresándome con toda libertad sin preocuparme más que de llevar a cabo un deseo. No hay otra manera de actuar que dejar atravesarse por la propia historia.
–¿Los ayudó conocer a la autora?
R. P.: –Para mí fue muy revelador el hecho de conocerla. Intuimos que hay algo de la novela que ella conoce muy bien. Tanto la relación con los hombres y la sexualidad, como su contacto con la minusvalía infantil. Conoce esos temas desde la cotidianidad.

Podés ver la nota tal como fue publicada en Página/12 siguiendo este link: http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/10-18863-2010-08-07.html